Poema: "El Vino"

29 de abril de 2009

Tú, distinguido compañero en mi caminar,
esencia que sentencias en el paladar.
Tu, desangrado Tinto y Bermellón,
sin vergüenza en mi cabeza
y en mi alma benefactor.
Sagrado licor que me bañas en desnudez,
te vi acoger a toda casta,
encendiendo mi mesa y la del buen burgués.
Pudieras parecer bíblico y pagano,
mas por encima abrigo en el camino
de nuestro vagar humano.
De las antiguas orgías inductor y padre,
de las juergas de la alegría, seductor afable
hoy en una brizna de luz de este chorro escarlata
hacia tu espíritu marcho,
allá entre mi preciada bota
y la boca que ensancho.

Por Juan An

Sorpresas Te Da la Vida, en Re Mayor.

15 de abril de 2009

Por: El Juan An.





"Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas."


Así es, y aunque esta letrilla pertenece a una canción que siempre me pareció bastante bonita, no solía ser en mí, una constante el impresionarme con el panorama musical que acompañaba mi adolescencia, ni siquiera mi recién estrenada adultez, que exclusivamente fue consolada con los levitantes himnos de El Ultimo de la Fila, y los sonidos más vampíricos del pop británico, que tanto me conmovió, y lo sigue haciendo.

Pero como digo , sorpresivamente, y cuando mí sensibilidad musical empezaba a resignarse iremediablemente a las melodías más insípidas y desganadas de la historia del arte, y me refiero a la adolecida época de los 90, el destino me regaló algo que me haría nacer a sensaciones musicales que jamás pensé que existían. Era como tener el mar frente a ti cuando el bochorno veraniego te aploma y no reconocer que esas aguas pueden ser un bálsamo de frescura en tu piel.

Porque, aunque la música clásica siempre estuvo ahí, intentando coquetear con mis sentidos, nunca me atreví a probar su pócima, ya que ponía resistencia a esa enmarañada marea de notas, desprovistas de guitarras y baterías, de las que mis oídos no hacían lectura. Y a esas carátulas de discos , muchas veces en tonos ocres y marrones y que mostraban los rostros languidecidos de unos músicos anticuados y demasiado alejados para mi “body”, en el tiempo y en la estética. Y fue gracias a un inquietado personajillo de aspecto desaliñado, melómano de pro, de esos apasionados, que se montan su propio opus, tocando el violín con una paletilla de jamón y una percha, y dicho sea de paso, que se ha convertido en uno de mis amigos más adorados, ahora soy yo quien fermenta en pasiones, dirijiéndo delante de la mini-cadena, la inconmensurable Júpiter de Mozart con una aguja de mi madre, de las de hacer punto de media.

Recuerdo que me quedé absorto cuando por primera vez, escuché completa la novena sinfonía de Beethoven, La Coral, obra que fue compuesta cuando el músico Alemán, ya estaba más sordo que el jefe de máquinas de un barco mercante. ¿Cómo podía ser eso posible? Es como si un nota con 37 dioptrías en cada ojo pintara uno de los frescos más impresionantes de la historia y se quedara tan a gusto.

Todo el mundo opina que la locura es un mal indeseable, pero no es del todo cierto. Si no, que se lo pregunten a los amantes de la obra de Schumann, que merced a que tenía un buen plomillazo dado, desgranó monumentales melodías, que de haber estado cuerdo, tal vez no las hubiese cazado jamás de entre las musas. Y si no fuera porque me gusta más una mujer que a Martina Lavratilova, os confesaría que los conciertos para flauta de Antonio Vivaldi, hoy me entran solos por el culito y sin vaselina.

Una vez mi compadre Rafa, el inductor de mi afición a este universo de los clásicos, me hablaba de la inacabada octava sinfonía de Schubert, y me decía que ningún estudioso se ponía deacuerdo en cuanto a los motivos que llevaron al genio a dejar a medias aquella composición. Mi amigo sin embargo opinaba con mucha gracia que los dos primeros movimientos eran unas piezas tan bellas que no tuvo cojones de terminarla. ¡Qué lástima que el chiquillo duró menos que una saliva en una plancha! Pero seguro que en su inmortalidad, que la tiene, sigue haciendo sus famosas Schubertiadas, bordando hermosos Lieder en las tabernas del cielo. Quizá, la única pega que le pongo a esta manifestación artística surgida en la vieja Europa, es que huele demasiado a huevos, en detrimento de las mujeres compositoras, que existieron, pero que desafortunadamente una vez más quedaron encerradas en la cajita musical del olvido.

Declaran los entusiastas, que la música es la vida, y en cierto modo, razón no les falta. Y sería una celebración que los jóvenes conocieran y se empaparan del legado de dos siglos que fueron brillantes para este género, del cual, el poder cultural y económico, les ha sabido privar, ofertándoles una única cara de la moneda.

La música clásica es un presumido camino de inflorescencias, donde cada pentagrama se inunda de fantasías cromáticas, pues hay música de cualquier color. Se componían Sonatas doradas, Adagios azules y misas púrpuras.

Y yo he aprendido a amarla, desplegando los lienzos vírgenes de mi corazón, para que sean impresos de su gloria.

Ahora sé navegar sobre impetuosas escalas que se proyectan como deidades hacia las estrellas. Ahora siento como vibran mis entrañas cuando mi espíritu se aventura entre acordes de nácar que van acunando notas de frenesí. Y cada cierto tiempo , en la noche, cuando un claro de luna me va robando los suspiros, suelo preguntarme sobrecojido, ¡Oh, Dios de los Cielos! ¡¿Cómo habría sonado para el mundo la décima sinfonía de Beethoven?!

Sanarse en la Fantasía

1 de abril de 2009

Escrito por: El Juan An.


Los seres humanos de tiempos remotos, parece ser que poseían la capacidad de maravillarse de todas las expresiones de vida en las que se sentían inmersos, establecer comunicaciones con entidades inmateriales, o ser partícipes de experiencias que bien podrían rozar lo prodigioso. Y digo parece ser puesto que cuando una época anterior, no encaja perfectamente dentro de un tiempo lineal, se convierte para las mentes racionalistas en un periodo incierto que más bien tendría que ver con mitos y leyendas, que con un acontecimiento real .

Ni que decir tiene que cualquier documento escrito que pudiera dar testimonio de la veracidad de dichos periodos, termina siendo tachado por los historiadores más ortodoxos y subjetivos con el calificativo de narraciones exóticas, que recogen elucubraciones, infundadas creencias o supersticiones.

Así ha ocurrido con ciertas culturas antiguas, como la cuestionada primera dinastía China, denominada Xiá, a pesar de los recientes hallazgos arqueológicos que vierten luz a favor de su existencia. O de la mítica Atlántida descrita por Platón. O posibles civilizaciones anteriores a la Maya o a la Egipcia.

Podríamos preguntarnos: ¿Qué relación guarda esta explicación con la fantasía y con lo mágico? Pues verán. Leyendo sobre los estilos de vida que estos supuestos seres de la alta antigüedad desarrollaban, así como su forma de pensar y de relacionarse con el medio natural en el que habitaban, podemos apreciar cómo el mundo fenoménico era percibido por ellos con características muy diferentes a como la sentimos los seres humanos de la actualidad.

Todo indica que su dinámica mental se movía hacia una tendencia unitaria, y no dualista como ocurre en los seres humanos modernos. Tanto su pensamiento como su sentir en base a lo que nos ha llegado gracias a las tradiciones animistas, no estaban disociados entre fantasía y realidad, entre materia y espíritu, entre la vida y la muerte, entre el estado de sueño y el de vigilia o entre lo animado y lo inanimado, asumiendo el fenómeno que llamamos vida como un proceso integral, donde la multiplicidad de acontecimientos que componen la existencia, no era más que la aparente e ilusoria diferenciación en partes de una totalidad. De una red que conecta todo con todo. De una trama universal donde los procesos no se dan aisladamente, sino que pertenecen a un solo cuerpo sutil.
Sabemos, merced a la ciencia, que la materia concreta, desde una visión abierta, es una densificación de la energía, que se ha lentificado. Como nuestros sentidos sólo pueden percibir esta realidad concreta, nos lanzamos a pensar que esa es la única realidad, pero honestamente, es una torpeza humana hacer esta aseveración con rotundidad, rechazando la existencia de otros planos de vida. Pues no hemos tenido en cuenta que nuestros sentidos tienen un límite de percepción, y que debido a ello, sólo podemos advertir una parte muy pequeña de las múltiples dimensiones que nos rodean.

Muchas especies animales han desarrollado sus capacidades sensoriales con mayor agudeza y amplificación que los humanos. Así es que pueden percibir movimientos sísmicos con días de antelación, o visualizar imágenes inapreciables para los hombres. ¿Cuantas veces no hemos observado como los gatos caseros dan gañafadas en el aire, dirigiendo el ataque hacia una misma dirección, donde no hay absolutamente nada apreciable? ¿O cuantas veces los perros no habrán ladrado a la pared, con los ojos clavados en algún punto exacto, donde no había nada, ni siquiera sombras? Y no piensen que insinúo que están viendo muertos ni cosas así, ¡no! lo que pretendo explicar es que, si nuestros sentidos tienen una capacidad limitada para apercibirse de la realidad, no estamos en condiciones de definir que es realidad, y que no lo es, ya que ni siquiera podemos comprender, ni interpretar sin dificultades, qué es el mundo concreto, el mundo que vemos, olemos, palpamos y oímos. Obviamente esos animales están viendo algo que para ellos es real, aunque el fenómeno en sí no pertenezca a este plano, y no creo que podamos decir que es fruto de su mente, ya que los estaríamos catalogando como esquizofrénicos, porque entonces todos los gatos y perros del mundo estarían locos.

Exactamente igual sucede con los niños, cuando en sus primeros juegos, incluyen a seres invisibles, con los que comparten su tiempo y su espacio. Con los que se ríen he intercambian secretos. Para estos niños sus compañeros invisibles son tan verdaderos como cualquier otro amigo. No creo que se deba a ningún tipo de trastorno psíquico, ni ninguna inmadurez cerebral. Realmente lo están viviendo con total intensidad y naturalidad.

Quienes sabiamente, son capaces de asombrarse de todo cuanto les rodea, porque asimilan la vida como un acontecimiento, único, insólito misterioso e incomprensible, no hacen distinción entre fantasía y realidad, ya que para ellos un arco iris, un cielo adornado por la Aurora Boreal, o un atardecer cualquiera es un espectáculo mágico y milagroso, que por si mismo tiene connotaciones de fantasía y de ilusión. Por supuesto no están locos, son personas con los pies bien posados en el suelo, pero con la consciencia libre de prejuicios y de dicotomías, por eso no son seres tarados, ya que su mente es atenta, clara y concentrada. Aceptando esta forma de sentir la creación, nos animamos a expresar que habitamos en una realidad fantástica y a la vez toda manifestación, es una fantasía muy real.

Hay una anécdota muy interesante que cuenta como un señor inglés de mentalidad occidental, visitó un lugar de América poblado por aborígenes, y al ver a un indígena hablando con un árbol, se le acercó y con escepticismo le preguntó:

-¿De verdad, tú puedes hablar con los árboles?

Entonces el indígena se giró y le respondió muy sorprendido:

-¿Pero es que acaso tú no?

Es lastimoso que muchas religiones hayan tratado la fantasía como algo negativo y peligroso. Así la imaginación, el vuelo y el fantasear han sido considerados como sombras del diablo a las que hay que apartar a toda costa, . Han propagado la idea de que la fantasía, los cuentos y la magia, son vivencias dañinas porque nos distraen alejando nuestros pensamientos de Dios y de las escrituras. Como si lo divino, siendo una fuerza increíble e inconmensurable, no nos hubiese dado suficiente muestra de fantasía viva, con sus encantamientos, colores, cortejos y oasis. Como si la inagotable creación no contuviese suficiente gracia, chispa, variedad y alegría para crear magia ilusión y filigranas de luceros y paisajes. Como si lo eterno no poseiera recursos humorísticos, para rociar a su antojo el universo, con espirales, ensueños e infinitos hechizos de nebulosas.

Podemos impregnarnos de esa vía sanadora que es la fantasía. Una forma cercana de liberarnos de las limitaciones, de sanar los atascos que nos crea tanta lógica predominante, y la obsesiva materialidad. Toda una oportunidad de sanarnos volviéndonos creativos, rescatando esa inocencia olvidada que los adultos adulterados, queremos abortar en los niños ya desde sus primeras experiencias, inculcándoles la sentencia de la cruda realidad.

Que cruda realidad, ni que pollas en vinagre! Pintémosles coloretes y alas a las penas del alma. Poseemos suficientes entramados neuronales, como para parar cuarenta trenes, quinientos carromatos y diez mil dragones, y luego echarlos a correr y a volar de nuevo si queremos.

Soñemos despiertos.

Sin necesidad de drogas de éxtasis, ni acido, ¡ni su puta madre y padre! ¿Por qué no? Pensemos en un tigre azul sobre el cual galopar entre selvas encantadas. Inventemos un planeta, hecho de aguas coloreadas, que sea habitado por duendecillos de luz, que anden siempre de parranda. porque en la medida en que lo pensamos, lo estamos creando. ¡Ya es real!, ¡existe!, aunque en una esfera vaporosa, etérea, lumínica, a pesar de que lo rechacemos por nuestra férrea inclinación a aceptar como real sólo lo tangible y manipulable.

Acaso todo lo que nos rodea, ¿no es el fruto de una idea, de un pensar, de una imaginación, que luego se transformó en objetos, en casas y ciudades? ¿Cuánto no tendrá entonces de auténtico y valioso el mundo de los pensamientos, que es capaz de proyectarse y generar otros mundos de productos útiles y prácticos?

Usemos todo nuestro potencial creativo. No es malo. No nos va a desconectar patológicamente de la realidad, al revés, nos sintoniza armoniosamente con ella. No es pagano, ni pecado fantasear "¡Joé!" Ni es ninguna debilidad inspirada por demonios ni por “demonias”. Es bucear en las maravillas por descubrir, es volar lejos, muy lejos, envueltos en la belleza de la creación, que nos recuerda con su amor, que juntos somos viajeros en el camino de lo siempre posible.

La Dinastía Ming, el Ajedrez Chino y la leyenda de Hua-Shan.

19 de marzo de 2009


La Dinastía Ming

La dinastía Ming fue la penúltima dinastía china, que gobernó entre los años 1368 y 1644. Sucedió a la dinastía Yuan (1279-1368), de origen mongol. Su sucesora sería también una dinastía extranjera, la dinastía manchú de los Qing (1644-1911).

La dinastía Yuan de los mongoles tuvo que enfrentarse en el siglo XIV a numerosas revueltas debidas en gran parte a los desastres naturales que asolaron China en aquella época. El descontento con una dinastía que, además, era vista como extranjera, provocó numerosas rebeliones. Una de estas rebeliones, que acabaría estableciendo la nueva dinastía Ming, fue encabezada por el monje budista Zhu Yuanzhang, que funda la dinastía Ming ("brillante"), con capital en Nanjing, en el año 1368. Zhu Yuanzhang se convirtió así en el primer emperador de la dinastía Ming. Utilizó el nombre de época Hongwu para todo su reinado, por lo que se le llama habitualmente el "emperador Hongwu".

El emperador Hongwu, soberano competente y eficiente, aunque algo despótico, instauró la paz y la prosperidad. Reformó la sociedad china: abolió la esclavitud, confiscó las grandes propiedades y las redistribuyó entre los pobres, y exigió más impuestos a los ricos. Con Hongwu resurgió el orgullo nacional y la seguridad de los chinos en sí mismos. China empezó a reafirmar su poder sobre sus vecinos, y su ejército era capaz de repeler los ataques externos.

Su sucesor acabaría siendo su hijo, el emperador Yongle. Éste subió al trono tras una breve guerra civil en que se hizo con el poder arrebatándoselo al sucesor legítimo, sobrino suyo. Su falta de legitimidad le hacía tener enemigos en Nanjing, por lo que decidió trasladar la capital a Beijing (Pekín), donde tenía su base de poder. Sin embargo, para poder ejercer el poder desde el norte era necesario tener buenos medios de comunicación con el sur, por lo que la capital se mantuvo en Nanjing hasta que se acabó de construir el Gran Canal.

Sería precisamente durante el reinado de Yongle cuando China se convertiría en la primera potencia marítima del mundo, como evidencian los siete viajes del almirante Zheng He. Y es que sin duda los juncos chinos eran en esa época los más grandes y mejores barcos del mundo, a cuyo lado las pequeñas carabelas españolas y portuguesas quedaban a la altura de cascarones de nuez.

Zheng He, "el Colón chino", fue uno de los navegantes más importantes de la historia, pero su nombre no figura en los manuales, a menos que estos hayan sido impresos en Pekín. El gran eunuco recorrió a principios del siglo XV todo el Océano Índico, viajó por el Golfo Pérsico, exploró la costa oriental de África y parte del Pacífico.

Recientemente, un polémico estudio firmado por el ex-comandante de submarinos británico Gavin Menzies afirma que Zheng He hizo mucho más: entre 1421 y 1423, rodeó el continente negro, atravesó el Atlántico, descubrió América, cruzó el estrecho de Magallanes y fue el primero en circunnavegar el mundo. Si ello fuera cierto, resultaría que Zheng He llegó a América 70 años antes que Cristóbal Colón (1492), y dió la vuelta al mundo 100 años antes que Fernando Magallanes y Juan Sebastián Elcano (1522).

La época Ming fue una época de crecimiento económico y esplendor cultural en que se produjeron los primeros contactos comerciales entre China y las potencias occidentales. Precisamente, el comercio con las potencias occidentales y con Japón, que los Ming intentaron impedir durante mucho tiempo, llevarían a una mercantilización de la sociedad similar a la que se había producido durante la dinastía Song (960-1279).

Estos contactos con otros países, sin embargo, mostraron la debilidad de China frente a Japón y las potencias europeas. La dinastía Ming entraría en declive económico y social hasta su caída durante el reinado del emperador Chongzhen, que se suicidó en 1644 cuando Pekín fue conquistada por un ejército rebelde liderado por Li Zicheng. El vacío de poder que se produjo en China facilitaría la entrada de los conquistadores manchúes, la nueva dinastía Qing. Para los soberanos Ming, que se mantuvieron en el poder casi 300 años, China era el centro del mundo.

En el año 2006 fue hallado un tablero de ajedrez del siglo XIII grabado en una piedra de la Gran Muralla. Según los arqueólogos, el tablero fue usado por vigilantes, posiblemente durante la dinastía Song, y se encuentra junto a una de las torres de vigilancia del célebre monumento. Además se ha encontrado en el mismo lugar otro tablero grabado de un popular juego de esa época, llamado "el tigre se come a la oveja". El tramo donde se localizaron estos grabados está junto a la localidad de Qinhuangdao (noreste de China), el extremo oriental de la muralla, junto a las costas del Mar de Bohai. Aunque la existencia de estos tableros de ajedrez no se nombra en ningún documento histórico, los historiadores consideran que este tipo de juegos eran muy usados por los soldados de la Gran Muralla, durante siglos, con el fin de matar las largas jornadas de vigilancia.

La Gran Muralla se edificó hace más de dos milenios para intentar frenar las invasiones de pueblos nómadas del norte de Asia (mongoles, hunos...) a China, aunque no siempre logró su cometido. Los tramos mejor conservados de esta muralla se encuentran en las cercanías de Pekín, y pertenecen a las partes del muro que fueron restauradas y reforzadas durante la dinastía Ming.

Una teoría actual defiende con argumentos muy serios que el origen del ajedrez está en China. Según dicha teoría fue inventado en los años 204-203 a.C. por Han Xin, un líder militar, para dar a sus tropas algo para hacer durante el campamento de invierno.

El juego chino de los elefantes (Xiang Qi) deriva del Chaturanga y lo transmitieron a Corea y Japón. Se juega sobre un tablero cuadrado. Posee una zona neutral: el río fronterizo. El río simboliza una frontera defensiva. Los elefantes no pueden cruzar el río. Además los peones pueden moverse de lado al cruzar el río. No existe la promoción del peón pero adquieren la cualidad de moverse de lado. Se juega con fichas planas y redondas, que se colocan en las intersecciones de las casillas, en las que están escritas las figuras que representan. Los chinos afirman que la reglas modernas del ajedrez chino fueron formuladas durante la dinastía Song, hacia el año 1.000 d.C. En china el ajedrez chino es mucho más popular que el ajedrez entre nosotros, lo que lo podría convertir en un juego más practicado.

Así describía el escritor norteamericano Foster Stockwell la ascensión que realizó al monte Hua-Shan en 1983:

Muchos otros viajeros occidentales que han conseguido coronar los cuatro picos de esta escarpada montaña también han comprobado la dificultad de la ascensión y experimentado la rara sensación de "convertirse en medio inmortal", aun sin estar iniciados en taoísmo ni saber nada de la mencionada inscripción. No en vano, a medida que se asciende por este emblemático monte, parece que uno estuviera llevando a cabo una de las tareas más arduas de su existencia. Escaso esfuerzo comparado con el efectuado por los monjes taoístas que, orgullosos de prosperar con las privaciones y las dificultades, han construido en las empinadas laderas magníficos templos y un largo sendero hasta la cima, una auténtica escalera que partiendo del mundo permite identificarse con la vía celeste (T'ien-tao) y rozar el espíritu del Tao, causa permanente del devenir universal y del mundo fenoménico que procede de él y vuelve a él.

Escalera al cielo

Desde tiempos inmemoriales el monte sólo ha tenido un sendero único, pero es tan escarpado y estrecho -en algunos puntos el cielo parece un pequeño pozo- que la sensación de peligro es permanente. Hay cadenas para ascender por los escalones -unos diez mil- esculpidos en la roca, pero en algunas zonas del recorrido es preciso sujetarse con las dos manos para evitar el vértigo y el pánico, ya que buena parte del sendero atraviesa precipicios a ambos lados como el del Dragón Negro (canglongling), esculpido en una empinada arista de roca que tiene tan sólo 80 centímetros de anchura.

Hay varias secciones de "cuello de botella" casi verticales, que son sumamente peligrosas cuando hay muchos peregrinos, sobre todo si además hay hielo y agua. Y cuando uno piensa ingenuamente que ha dejado atrás lo más duro de la escarpada ruta se encuentra con unos empinados peldaños que ascienden por un desfiladero con un ángulo de 90 grados. Se trata de la "garganta de los cien escalones". No acaban ahí los sustos: un poco más adelante hay que atravesar el "puente de los dos inmortales", y luego el "entrecejo del mono" para alcanzar caerya, paso que significa "subiendo a la escalera del paraíso".

Una idea de la dificultad de la ascensión la muestra el hecho de que durante la Revolución Cultural, los Guardias Rojos que intentaron destruir todos los templos taoístas sólo consiguieran derrumbar los situados en la parte inferior. Sin embargo, la prueba de resistencia física que supone el ascenso a Hua-Shan no detiene a aquellos que desean disfrutar de este magnífico escenario de picos y precipicios verticales, cascadas, manantiales y pinos venerables. Los peregrinos chinos que visitan el monte parece que si estuvieran haciendo una pequeña excursión y todas las primaveras, entre lilos y almendros en flor, se ve ascender por el abrupto sendero a miles de ellos sonrientes, incluidas ancianas de pies deformes.

Es un misterio cómo construyeron los antiguos taoístas este sendero. Se cuenta que el gran filósofo Lao-Tse, morador de Hua-Shan, surcó los escalones con un arado de hierro en una tarde al ver la dificultad que tenía la gente para abrir un sendero en la montaña. Así y todo, tuvieron que colgarse desde las rocas con cuerdas para esculpir los peldaños en el desfiladero. Igualmente difícil tuvo que ser el acarreo de los materiales de construcción para los numerosos templos que erigieron en los cinco picos. Algunas de las piedras debieron de ser llevadas a rastras por la cara del abismo con los monjes sujetos a cadenas, cuerdas y incluso lianas para arrastrarse a gatas. Aunque ahora un funicular hasta el Pico Este resulta muy caro y la mayoría de la gente precisa subir a pie, sobre los hombros, todo lo necesario para abastecer las necesidades de los templos y de los rudimentarios hoteles que hay en el camino. Desde Hua-Shan, el pueblecito emplazado en su falda, se tarda unas diez horas sin descansar en alcanzar la última cumbre, de forma que es preciso hacer noche.

Inscripciones y leyendas:
Una partida de ajedrez

Poetas, sabios y pintores han dejado inscripciones caligráficas en las rocas de la montaña enriqueciendo así su belleza. Estas caligrafías suelen estar hechas previamente con pincel y sobre papel y luego son copiadas en la piedra por auténticos artesanos. Algunas son pensamientos o poemas escritos en chino literario, incomprensible para muchos chinos modernos; otras simplemente señalizan el camino o se refieren a los templos taoístas que jalonan el sendero a las cumbres. Todos ellos poseen leyendas.

El templo de la Primavera de Jade, por ejemplo, se encuentra en la base del monte y fue construido hace más de novecientos años en memoria del monje taoísta Chen Tuan. Al parecer, Zhao Kuangyin, el fundador de la Dinastía de la Canción del Norte (960-1127), jugó un día al ajedrez con dicho monje, pero el futuro emperador perdió la partida y la montaña se convirtió en propiedad de los taoístas. Desde entonces los emperadores feudales de las dinastías posteriores nunca exigieron tributo a los taoístas de Hua-Shan. El sitio de la famosa partida de ajedrez se ha preservado y hasta principios del siglo XX poseía un tablero de ajedrez con las piezas colocadas tal y como estaban al final de aquella famosa competición.

También hay leyendas relativas a los cuatro picos de granito que coronan Hua-Shan situada en el condado de Huayin, 120 kilómetros al este de Xi'an, con una altitud de 2.200 metros, que a su vez enlazan las cordilleras de Quinling en el sur y bordean el Río Amarillo y el Wei en su parte noreste.

El Pico Medio de Hua-Shan también se llama el Pico de la Chica de Jade. Se dice que en primavera y en otoño Nongyu, hija del duque Mugong del estado de Quin, fue atraída por el sonido de una flauta que tocaba Xiaoshi. Abandonó su vida en la corte y volando en un fénix siguió a Xiaoshi hasta aquel pico para vivir recluida allí.

La leyenda del Pico Oeste explica la existencia de una gigantesca grieta en la mitad como si se hubiera partido con un hacha. Los sacerdotes del templo todavía muestran la marca. En el mango de un gran hacha hay una inscripción que narra la historia: se dice que un erudito que iba de camino a Chang'an para pasar un examen imperial atravesó el monte Hua-Shan y allí se encontró a la diosa del monte. Se enamoraron y tuvieron un hijo. Como a los inmortales no se les permitía amar a los mortales, la diosa fue apresada bajo la gigantesca piedra. Cuando su hijo creció consiguió partir la piedra con un enorme hacha y liberó a su madre.

También se cuenta que los taoístas inmortales se elevaban al Cielo desde las cumbres de Hua-Shan. Ellos se elevaban al cielo, pero todo aquel que ha subido a Hua-Shan se ha convertido en "medio inmortal" y, entre su mar de nubes, ha estado más cerca del cielo.

Poema: "Algo Va a Florecer"

11 de marzo de 2009

Por Juan An

A lomos de un dragón sagrado,
puedo ver los bambúes que ayer me enamoraron.
Allí está el río Wuang,
con su ribera de anea.
El intenso frío se va
y la mañana clarea.
Ya veo a los poetas salir,
nadie sabe a donde van.
Quizás al bosque a escribir,
quizás al cielo a cantar,
desapegados, como la grulla en su posar.
En el parque de anacardos
se han perdido como niños,
de júbilo serpentea el dragón
haciendo piruetas y guiños,
pues los conoce bien,
y sabe que en sus manos
algo va a florecer.
La fina tinta ya insinúa pasión,
el tao, les ha inspirado el corazón.
Un ibisco luminoso entre la hierba se mece,
Peidi declama versos y las piedras se enternecen.
¡Ay, llévame lejos, dragón!
Muy lejos de tanta belleza,
donde pueda asimilar lo vivido,
que llevo ensordecidos los ojos
y cegados los oídos.

Premio Babuchazo.

5 de marzo de 2009



Aceptando la sugerencia de un amigo, que se quejaba de que algunos artículos eran muy extensos, he aquí un texto muy cortito, porque lo breve y bueno son dos veces bueno, y además el tamaño dicen que no importa, ¿verdad Falky?


¡Atención! Teniendo en cuenta la lluvia de acontecimientos que anegan los informativos diarios, y que cada vez más, rondan la tragicomedia, hemos pensado en crear un especial galardón para otorgarlo a casos como el de la trama de narcotraficantes en el que se han implicado a futbolistas españoles y agentes de la FIFA, y bautizarlo con el nombre de: el babuchazo pero no de oro, sino de latón.


¡Como ha cambiado el fútbol! Antes nos escandalizábamos por acciones tan inocentes como cuando en un mítico partido, Míchel le puso a Valderrama la manita en el banderín de corner, y ahora las noticias van a ser que misteriosamente a más de un jugador le faltan rallas en la camiseta. Recuerdan al Papa Juan Pablo II, cuando reveló la perlita aquella que decía: “El deporte nos acerca a Dios.” ¡Ay, que babuchazo se habría llevado el Wojtyla en la Mitra, de haber estado entre nosotros!


Para quien no lo sepa, la babucha es un calzado sin tacón típico de los moros, que las madres andaluzas han usado como nadie cuando sus hijos han cometido una trastada. Pues son auténticas expertas en lanzamiento a distancia de babucha. Son tan certeras como un arquero zen, pero al estilo cañí. Que lástima que el zapatazo fallido a ex - presidente Bush, se lo arrojara un periodista irakí, porque si lo lanza mi vecina Carmeluchi, directamente le hace una traqueotomía que le quita todas las tonterías de por vida. Es cierto, la babucha tirada con maestría produce un efecto mutacional increíble.


Cambiando de tercio, también quiero concederle un babuchazo en “to el cielo de la boca” al presentador de los informativos de una conocida emisora de radio, que en el parte de las 15:30, se ha referido a las elecciones vascas llamándolas las “erecciones vascas”, y lo soltó así, a “falo” seco. Lo sospechoso es que cometió el “lapsus” por dos veces. Aunque al ojo que todo lo ve, por supuesto no se le pasó por alto. Siguiendo su terminología, ¿podríamos decir entonces que el nacionalismo ha pegado un “gatillazo“? De momento la respuesta queda en el aire. Lo que si se ve claro, es que entre el Priapismo del locutor y los deseos follarines de Rodríguez Zapatero, esta Iberia nuestra está más caliente que el cenicero de un bingo.


Escrito por: mi perro Vino, que cuando ladra, sube el pan.

Poema: "Andanzas de un Carnaval"

25 de febrero de 2009

Por Juan An

los guerreros de la orden callejera, once son.
han sitiado calles y esquinas,
enarbolando la bandera del humor,
pues del Teniente Tavira recibían bendición.
Tras su larga conquista,
la escalera de oro han besado al fin,
y merced al fervor del gentío,
solemnes por ella han logrado subir.
Sus cantos fueron gloria,
su gloria allí quedó,
grabada en pergaminos
que un ángel custodió.
Once son,
once locos valerosos,
quienes han prendido sus voces
con el néctar milagroso
que llovió de los dioses.
Once son,
once fuerzas que marchan ebrias de mil colores,
y que llaman paraíso a una plaza hecha de flores.
Cuentan que los hijos de Gades,
diéronles buen vino,
y que estos lo agradecían con su compás divino.
Dicen que juglares y trovadores actuaban por doquier,
más la tropa callejera
a ellos se unía después.
Ora aquí en un mesón,
once nobles se reponen de tan ardua misión.
Uno pregona extasiado
al resto de congregados,
que en torno a ellos
la leyenda a comenzado.
Pues narran,
que desde el asedio,
en lunas de invierno,
una alegre melodía,
brinca y resuena por aquellas callejuelas,
y que en una atalaya,
se ollen los pitos de cañade una bruja y un dios,
que claman con pavor,
cuando ven regresar
a once locos del carnaval.